Parece que las expectativas (¿tal vez deseos?) se están empezando a materializar. O, por lo menos, eso dicen. Como apuntan desde algún medio, se empieza a vislumbrar un cambio de tendencia en el mercado inmobiliario. Hablando en términos generales, hemos oído hablar de diversos tipos de recuperación económica: en forma de L, en forma de V y, últimamente, en forma de raíz cuadrara, es decir, V¯¯ en el que puede haber un cierto rebote inicial al que seguirá un largo período de crecimiento ligeramente positivo.

Si nos referimos al mercado inmobiliario y, más en particular, a aquellos inmuebles interesantes para el inversor, creemos que la corrección en los precios ya se ha producido en su totalidad, exceptuando casos puntuales. Por otra parte, después de varios meses de recuperación bursátil, la tendencia alcista da señales de agotamientoy al IBEX le está costando alcanzar los 11.900.

Por todo lo anterior, seguimos pensando que es un buen momento para invertir en determinados inmuebles. Un buen arrendatario, un contrato a medio largo plazo y un precio unitario correcto son los componentes para una inversión fiable y con un riesgo mínimo. Es seguro que no volveremos a presenciar incrementos de valor como en los años anteriores a 2006 pero difícilmente, un inmueble bien comprado a día de hoy, perderá valor en los próximos tiempos.