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El Real Decreto 235/2013 , de 5 de abril, por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios, entró en vigor el día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado nº 89 (13/04/2013), siendo voluntaria su aplicación hasta el 1 de junio de 2013. A partir de ese momento, la presentación o puesta a disposición de los compradores o arrendatarios del certificado de eficiencia energética de la totalidad o parte de un edificio, según corresponda, será exigible para los contratos de compraventa o arrendamiento celebrados a partir de dicha fecha.

Desde el 1 de enero de 2013, los Registros de la Propiedad no hacen ninguna inscripción si no se acredita la presentación en el Ayuntamiento de la autoliquidación o declaración del Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana/Impuesto de Plus Valía (Ley 16/2012).

La Ley 7/2012, de 29 de octubre, de modificación de la normativa tributaria y presupuestaria y de adecuación de la normativa financiera para la intensificación de las actuaciones en la prevención y lucha contra el fraude, introduce ciertas modificaciones para, entre otras, aquellas operaciones de entrega de inmuebles en las que se renuncia a la exención del IVA, por tratarse de segunda o ulterior transmisión.

Tradicionalmente se ha considerado que un local libre tenía una mayor valoración en el mercado que uno que estuviera ocupado. El arrendatario era un obstáculo para la venta del inmueble y, por tanto, esta situación incidía negativamente en el precio de venta. El usuario de un local comercial no dudaba en adquirirlo solicitando un préstamo hipotecario, convencido de que la cuota mensual sería similar o, incluso, inferior a la renta, o bien poniendo el dinero de su bolsillo, seguro de que lo vendería en cuanto quisiera, en caso de necesitarlo. En cierto modo, el inmueble tenía liquidez.

Publicado en Expansión el jueves 13 de octubre de 2011

Hoy día, cuesta mayor esfuerzo generar –y conservar– los resultados obtenidos de la actividad profesional y empresarial. Por este motivo, profesionales,familias e inversores trabajan en muchos frentes con un mismo objetivo: invertir para esquivar una crisis con incertidumbres tales como defaults de países, el mismo euro, etc. En dicho contexto, los inversores desarrollan políticas en las que aquella parte conservadora de la cesta incluye aquellos activos que se puedan considerar refugio. Por ello, puede parecer una paradoja que, en medio de la crisis inmobiliaria, se cierren grandes operaciones de inversión, como la compra por Amancio Ortega de una manzana en Londres, subastas de inmuebles de la Generalitat de Cataluña y de la Junta de Andalucía. ¿Qué atractivo pueden encerrar dichos inmuebles a la inversión en medio de la crisis?

Durante los últimos años, los activos inmobiliarios han ido ganando peso como inversiones alternativas, para algunos, y como método de ahorro o diversificación para otros.

Tradicionalmente, la inversión inmobiliaria se centraba en los edificios de oficinas bien ubicados. En la actualidad, no sólo estos inmuebles captan la atención del inversor sino que, en función de su perfil, son objeto de estudio y adquisición los centros comerciales, locales, naves industriales, aparcamientos, hoteles. También, y en menor medida debido al escenario actual, los edificios de viviendas en renta.